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Proyecto de Activación de la Inteligenciapadres
Problemas de lenguaje

Los problemas pueden ser muchos; el lenguaje se ve afectado por varias causas: fisiológicas, sociales, funcionales, psicológicas, afectivas, genéticas, de género y otras. Esto nos da una idea de que las causas de un problema de lenguaje son varias y en ocasiones difíciles de diagnosticar. Para muchos teóricos las dificultades en torno al lenguaje se clasifican por la etiología; para otros, por la afección, ya que hay trastornos del lenguaje, del habla, del ritmo y de la voz. Hay quienes emplean para su clasificación el criterio del momento de su aparición y los clasifican como trastornos del desarrollo o trastornos adquiridos (por ejemplo, la pérdida del lenguaje por una embolia) y de otras formas.

Por tanto, no pretendemos hacer una clasificación de todos, sino mencionar los más comunes, que categorizaremos con un criterio de afección. Advertimos que las definiciones de estos trastornos son muy simples porque no se dirigen a profesionales de la materia o logopedas sino a padres de familia y maestros, con el fin de ofrecerles un panorama general y brindarles elementos de juicio para valorar la intervención profesional, lo que no los faculta para diagnosticar o intervenir directamente. En nuestro país y en general en América Latina, el logopeda se conoce también como fonoaudiólogo, y su labor puede ser desempeñada por psicólogos especializados en lenguaje u otros profesionales.

Para reconocer a un buen terapeuta observe que éste elabore una historia clínica profunda, haga evaluaciones y quizá lo remita con otros especialistas: neurólogo, estomatólogo, otorrinolaringólogo, etc.; además, debe informar directamente a padres o tutores del diagnóstico y lo que éste implica. Aunado a lo anterior debe establecer un equipo de trabajo con padres de familia, maestros del niño y otros especialistas.

Las dificultades del lenguaje no ceden de inmediato. Se recomienda ser paciente durante el tratamiento y no compararlo con el tratamiento médico, ya que en muchos casos éstos son breves, de pocos días, y los relacionados con el lenguaje duran meses, incluso, los de trastornos severos, años. En el tratamiento del trastorno del lenguaje debemos perseverar y cumplir las instrucciones del terapeuta, y preguntar, en caso de no entender.

Presentamos aquí algunos de los trastornos más comunes.

1. Trastornos del lenguaje

Son aquellos que afectan el lenguaje y por ende la capacidad de representar la realidad por medio de signos. A continuación describiremos algunos.

  • Retraso simple del lenguaje. Es un desfase cronológico de la adquisición de habilidades del lenguaje. El niño va retrasado en cuanto a lo que se espera para su edad.

  • Disfasia. Es una dificultad más severa que la anterior, cede con más dificultad aun con tratamiento, hay vocabulario pobre o casi nulo, inexistente uso de la gramática o errores graves, problemas fonológicos y otros. Se adquiere el lenguaje de forma imperfecta.

  • Audiomudez. Podemos identificarlo en personas que escuchan pero no hablan. No obstante que gozan de una inteligencia normal, tienen dificultad para comprender y expresarse.

  • Afasia. Son trastornos del lenguaje caracterizados por la pérdida de algunas de sus cualidades, como la comprensión, la expresión, el ritmo, etc. Estas pérdidas ocurren una vez que el lenguaje se ha desarrollado correctamente y son resultado de la destrucción de tejido cerebral por embolias, tumores, traumatismos, etc. Los signos y síntomas que presentan dependen del lugar de la lesión, lo que también determina el tipo de afasia, ya que hay varios, mismos que no describiremos por su complejidad.

2. Trastornos del habla

Afectan la comunicación oral del individuo sin afectar su capacidad de usar signos, lo que se llama función simbólica.

  • Dislalia. Es el trastorno que afecta la pronunciación correcta de los fonemas, los cuales pueden omitirse, distorsionarse o sustituirse por otros (el niño que habla “chiqueado”). Con un buen tratamiento es totalmente corregible. Si no se atiende, el trastorno puede perdurar hasta la edad adulta; por ejemplo, las personas que no pronuncian correctamente la /r/, /s/ y otras. Sus causas pueden ser funcionales, audiógenas o deformaciones en algunos de los órganos que participan en la producción de los fonemas (labios, mandíbulas, paladar, nariz, etc.), en este caso se llaman disglosias.

  • Disartria. Es una dificultad de la expresión oral debida a trastornos del tono y del movimiento de los músculos fonatorios, secundaria a lesiones del sistema nervioso central o periférico. Para entenderlo mejor daremos el ejemplo de una persona que tiene un temblor de origen neurológico o una rigidez muscular que no le permiten articular correctamente.

3. Trastornos del ritmo

  • Disfemia. Es más conocida por tartamudez y se caracteriza por constantes interrupciones y repeticiones al hablar.

  • Farfulleo. Consiste en un habla tan rápida que se puede volver ininteligible para la persona que escucha, ya que además de la velocidad con que se habla, muchas de las palabras se juntan con las cercanas, sin que sea posible distinguir el fin de una y el comienzo de otra.

4. Trastornos de la voz

Son dificultades que modifican la calidad de voz e incluso su producción. Pueden afectar el volumen, el timbre y el tono.

5. Trastornos del lenguaje escrito

La capacidad de representar nuestro mundo por medio de signos se expresa también de forma gráfica. Podemos representar nuestro lenguaje oral por medio de grafías. Existen dificultades que pueden limitar estas capacidades y también se consideran problemas de lenguaje.

Dislexia. En términos generales, es una dificultad para adquirir la lectura y la escritura. Se cambian letras que se parecen entre sí (por ejemplo, la /b/ por /d/), se omiten e invierten; puede afectar el uso de los signos de puntuación, la separación correcta de palabras en un texto, así como una multitud de signos y síntomas que por su complejidad omitimos. Es indispensable el tratamiento de esta afección, ya que, como la mayoría de los trastornos del lenguaje, afecta la autoestima, las capacidades y la calidad de vida de la persona.

Consideramos disléxico a todo niño con problemas específicos de lectura y escritura, siempre y cuando no coexistan otras posibles causas: bajo coeficiente intelectual, déficits sensoriales, pobre escolaridad, ambiente sociocultural bajo, problemas emocionales, daños neurológicos, etc. No confundamos la dislexia con los problemas normales en el proceso de la adquisición de los primeros dos años de aprendizaje.

Los problemas del lenguaje repercuten generalmente en la adquisición de la lectura y la escritura con excepción de los trastornos de la voz. También pueden allanar el camino para la aparición de la discalculia, dificultad relacionada con la adquisición de habilidades matemáticas, que para algunos también se consideran trastornos del lenguaje o por lo menos relacionados con él.

Existen muchos otros trastornos del lenguaje que no se mencionan; pero con los expuestos tenemos un mejor panorama de la amplia variedad de dificultades que se pueden presentar y de la importancia de trabajar en su prevención.

Hay estudios que identifican que hasta 14% de la población en un momento de su desarrollo presenta alguna dificultad antes de los 6 años (Silva, 1987; Peralta y Narbona, 1991; Chevrie-Muller y col., 1993, Rescola y Tatner, 1996). Dos tercios de esta población evoluciona espontáneamente y sólo 4% requiere tratamiento.

Para las personas que no son expertas en los temas relacionados con el lenguaje, mencionaremos algunos signos que pueden alertarnos sobre posibles dificultades y probablemente nos ayuden a tomar la decisión correcta para iniciar una evaluación o un tratamiento con un profesional.

• Desfase cronológico entre las capacidades lingüísticas del niño y las que corresponden a su edad.
• Incomprensión cuando se le habla.
• Poca o nula intención de comunicarse.
• Pobreza de vocabulario respecto a la edad del niño.
• Imposibilidad de pronunciar bien los sonidos del lenguaje o de discriminarlos adecuadamente.
• Errores gramaticales frecuentes.
• Evitar el contacto visual.
• Falta de correspondencia entre el discurso y su entonación, gesticulación y mímica.
• Respiración con la boca.
• Habla nasal.
• Dificultades para efectuar movimientos sencillos con labios y lengua.
• Dificultades para tragar.
• Escurrimiento de saliva.
• Incapacidad para discriminar o reconocer sonidos.
• Dificultades para reconocer o trazar letras en las edades correspondientes.
• Problemas del desarrollo o sensoriales.
• Incapacidad para reaccionar ante los gestos o a la entonación de voz de los demás.
• Imposibilidad de dar sus datos básicos (cuando está en edad de hacerlo).

Éstos son sólo algunos indicadores de alerta para los padres y maestros. Cabe la aclaración de que no es necesario que se presenten todos para una intervención ni que la presentación de uno solo la amerite.

Para conocer más sobre el tema recomendamos las siguientes páginas de Internet.

http://www.espaciologopedico.com/articulos2.php?Id_articulo=116
http://www.somospadres.com/modules.php?name=News&file=article&sid=7986
http://www.guiainfantil.com/educacion/familia/lenguaje.htm
http://www.pbs.org/wholechild/spanish/parents/talk.html
http://cprcalat.educa.aragon.es/evolucion_del_lenguaje_oral.htm
http://es.geocities.com/pizarraytiza/primaria.html
http://www.nidcd.nih.gov/health/spanish/speechandlanguage_span.asp
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/06482174877472731106924/p0000001.htm
http://mtl.fonoaud.utalca.cl/docs/Seminario_Internacional_2005/Cap_Lenguaje_2005_J_Narbona_U_Talca.pdf
http://personales.jet.es/pilisanjose/index.htm

Documento elaborado por Luis Carlos Villanueva Ochoa.
Para una mejor comprensión de este tema se recomienda leer, de nuestra sección de artículos:
El PAI y el lenguaje.

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